ESPEJISMO DE LA SUPERIORIDAD HUMANA(MAYO/2012)
Introducción:El segundo espejismo que vamos a tratar a la luz de las Sagradas Escrituras
es el sentido o ilusión de la superioridad.Se trata de un espejismo que tiene muchos usos, ya que proporciona la
base para la justificación de todo cuanto el hombre se propone
hacer en favor de sí mismo y en detrimento de los demás,
explotándolos, ignorándolos, e incluso eliminándolos
cuando suponen un obstáculo o una contradicción para sus
planes... Nada de esto sería posible de no ser por el espejismo
de la superioridad.
1) ¿Existe la Superioridad?Se nos han enseñado como superiores aquellas condiciones basadas
en las perspectivas que benefician a los objetivos y deseos de dominación
del grupo beligerante y amenazador, dispuesto a emplear la fuerza y la
violencia agresiva, si así es menester, para conservar su predominancia,
su poder y sus privilegios.Frente a la noción de la superioridad en base a condiciones establecidas
por el grupo dominante, es decir, sus preferencias y deseos, sus conveniencias
y privilegios, el Señor se presenta como la Verdad: "Yo soy
el camino, y la verdad, y la vida." (Juan 14:6).Con esta afirmación de nuestro Señor Jesucristo cae por
el suelo toda pretensión de superioridad, ya sea de cualquier idea,
de cualquier concepto, de cualquier doctrina, de cualquier filosofía
o religión...Los que proclamaron y proclaman que la superioridad se basa en una condiciones
establecidas por ellos mismos, en unas perspectivas u objetivos mejores,
quedan expuestos a la mentira de sus aseveraciones ante las palabras de
Dios-en-Cristo... Frente a toda supuesta o pretendida superioridad, el
Señor se presenta como la Verdad, y no como una verdad conceptual,
sino como la Verdad personal... No una idea, sino una persona... No un
concepto, sino una comunión... No unas proposiciones intelectuales,
sino un seguimiento, un andar, un camino, una relación.No creo que podamos cometer ningún error que pueda superar el
gravedad al de creernos superiores, o considerar nuestros criterios como
superiores...De ahí nacen todas las intolerancias y las intransigencias, todos
los dogmatismos, todos los bloqueos al diálogo, a la comunicación,
al entendimiento y la concordia...Ese es el caldo de cultivo del racismo y la xenofobia, de las patrañas
de la superioridad de una raza sobre otras, o de una civilización
o cultura sobre las demás; de la explotación del hombre
por su hermano el hombre, de las guerras, hambrunas y miserias... Ahí
está el germen de la mentira que esclaviza, frente a la verdad
que libera.El concepto de la superioridad es la negación de toda posibilidad
de fraternidad... Y la negación de la fraternidad convierte los
grandes lemas de la igualdad y la libertad en mera hipocresía.De ese modo se nos ha enseñado que el hombre es superior a la
naturaleza, y sobre esa premisa diabólica el hombre se lanza a
la lucha por dominarla, destruyendo el mismísimo hábitat
que Dios creó para nuestro soporte, para nuestra protección,
para ser nuestro paraíso... Y la mentira se vuelve contra el hombre,
mientras éste dice buscar lo que al mismo tiempo va destruyendo.Se nos ha enseñado que debemos cumplir estas o aquellas condiciones
para ser superiores a los demás, y al acometer semejante lucha
por el afán de dominación, destruimos a la familia humana,
creada por Dios para la convivencia, no para la competencia... De ese
modo, en su afán por la superioridad, el hombre destruye los vínculos
familiares que el Señor creó para que nos sintiéramos
abrazados y protegidos.La experiencia de la vida va oscureciéndose cada vez más
por causa de este espejismo de superioridad aislante e insolidaria, egocéntrica
y narcisista.Si embargo, no puede haber superioridad si no olvidamos que desde la
perspectiva de Dios todos estamos llamados a ser uno... Entonces resulta
muy fácil comprender la contradicción de términos
implícita en todo sistema basado en la noción de la superioridad,
por cuanto nadie puede ser superior a sí mismo.En la realidad última, según Dios, todos formamos parte
de un solo universo... "uní-verso", es decir, "hacia uno",
y el propio Señor Jesús se expresa en esos términos
al decir: "Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en
mí, y yo en ti, que también ellos ean uno en nosotros; para
que el mundo crean que tú me enviaste. La gloria que me diste,
yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno."
(Juan 17:21-22).Cuando Pablo nos insta a que cada uno estimemos a los demás como
superiores a nosotros mismos, está diciéndonos que la superioridad
es un espejismo, pues siendo una llamada a la consideración mutua
y recíproca, nadie queda fuera de su alcance, nadie ajeno a la
llamada; en definitiva, nadie superior.2) ¿Qué es la Superioridad?La superioridad es la negación de la naturaleza de la realidad
última...La superioridad es la negación de la familia humana...La superioridad nos hace olvidar quiénes somos realmente...La superioridad rompe toda posibilidad de vernos relacionados e ínter-relacionados...La superioridad nos saca del universo de Dios para trasladarnos encadenados
a la angustia y la nausea...La superioridad es la más peligrosa forma de auténtico
ateísmo...El sueño de Dios se vuelve una pesadilla en los corazones de los
hombres, en la medida en que nos dejamos arrastrar por el espejismo de
la superioridad.
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